En la vida, algunos amigos van y vienen. Otros permanecen y algunos otros simplemente desaparecen… hasta que vuelves a escuchar de ellos gracias a las redes sociales como Facebook o a comunidades de lectores de diarios. De pronto te enteras que Fulanito se encuentra en Tokio siguiendo algún curso de postgrado, que Zulemita ya tiene cinco hijos junto a un piloto suizo y que actualmente reside en Gèneve, o quizás que Paco está intentando desarrollar un movimiento de vanguardia literaria entre Lima y París. Esto último sucedió con Paco Galo.
Los Pacos eran dos buenos amigos que solían estudiar juntos en la primaria y se reencontraron en la PUCP. Sus nombres reales son, digamos, Alonso y Michel, pero para todas las instancias y propósitos se hacían llamar los Pacos. Tenían en común muchas cosas: el interés por aprender más en cualquier materia, su escepticismo frente a las religiones, aventuras de a sol (1 Nuevo Sol) por el centro de Lima, posturas políticas socialistas, el inconformismo juvenil de quien no se satisface con las circunstancias que le tocaron vivir, gustos e intereses musicales… para muchos quizás eran medio locos. Pero tenían esa dosis de locura que acompaña la brillantez del pensamiento humano, aquella que te lleva a experimentar y progresar. Esa locura que de una u otra forma fue la que los hizo particulares, incomprendidos, interesantes.
Años después, luego de terminar la universidad, los Pacos se separaron. Uno, Paco Garoto, se fue a Río a proseguir con sus estudios de Física. El otro desapareció, al menos hasta hace poco que nos volvimos a encontrar. El contacto inicial fue gracias a LinkedIn y de ahí, una posterior invitación suya a la presentación de una revista que él dirige en París y que ahora intenta promover en los círculos culturales underground de Lima. Llegada la fecha pactada Paco Galo se retrasó, víctima del tráfico, por lo que el programa tuvo que reprogramarse para darle cabida a su discurso de apertura. A su arribo, su look parisino fue lo primero llamaba la atención. Había dejado atrás su usual vestir como en los inicios del punk. Luego de la presentación y de los saludos con sus camaradas, un abrazo al amigo fue preludio de nuestra muy breve conversación:
- Doc, ¿dónde has estado metido? – le pregunté – Se te fue apagando la voz conforme avanzabas en tu parlamento.
- ¡A los años! Habla, ¿en qué andas? – esbozaba una gran sonrisa mientras hablaba - Sí pues, hace falta un poco de oratoria. Vivo en París desde hace algún tiempo. Estoy metido en muchas cosas, pero todas relacionadas con elevar la conciencia por medio del arte.
- Te presento a Rosario – le dije.
- Hola, mucho gusto.
- Hola, gracias por venir. Espero que hayan disfrutado de lo que hemos preparado. Me da gusto que se interesen por el arte – nos dice y saluda haciendo un gesto con la mano a otra mesa.
- Buena voz. Te comento que estoy escribiendo en un blog personal tratando de dar a conocer música y narrar algunas aventuras acompañadas de algún tema musical. Sobretodo porque Lima se ha vuelto un punto de paso dentro del circuito rockero en Sudamérica, te habrás enterado. Pero aún falta desarrollar una cultura rockera.
- ¡Claro! ¡Ayer estuve en el concierto de los Stone Temple Pilots! ¡Mostro! ¿Estuviste allí?
- No pude ir, lastimosamente. Doc, soy fuga – le digo mostrando mi pesar. Te estoy llamando estos días para juntarnos con la mancha como antaño, a ver si almorzamos y nos cuentas de tus aventuras en el viejo mundo.
- ¡Quédate tío! Vamos a tomarnos unas chelas y conversar un rato. La gente aquí es bien chévere y hay mucho que se puede aprender.
- Me gustaría, pero tengo que acompañar a Rosario a su casa pues se siente un poco mal. Espero comprendas.
- No hay problema. Me quedo hasta fin de mes. Nos reunimos de todas maneras para conversar. Te doy algunas revistas para que leas y repartas entre tus conocidos.
No se pudo conversar más entonces, pero a pesar de los años transcurridos parecía como si hubieran pasado unos pocos días desde la última vez que nos vimos. Aunque, era cierto que había un mundo de distancia entre lo que fuimos en aquel entonces y lo que somos ahora. Felizmente las buenas amistades son como el buen vino: cuanto más maduras, mayor es su valía. Y me da gusto que en nuestro caso seamos un Cabernet y un Chardonnay... o quizás, para no ser tan pretenciosos, un Borgoña y un Moscatel.
"Surprise, sometimes, will come around
Surprise, sometimes, will come around
I will surprise you sometime.
I'll come around
Oh, I will surprise you sometime.
I'll come around when you're down... "
No hay comentarios:
Publicar un comentario