domingo, 21 de noviembre de 2010

Una palabra tuya bastará para sanarme... o matarme

Durante estos últimos días, lastimosamente por hechos condenables, nos hemos visto rodeados de noticias que, explotando el morbo social y el sensacionalismo mediático, han servido para atacar a cierto grupo que por sus marcadas diferencias culturales con respecto al común de los mortales representan una minoría discriminada e incomprendida. No pretendo representarlos ni con estas líneas convertirme en su vocero, pero si hay algo que considero elemental es el respeto. Y para conseguir ello es necesario eliminar prejuicios tontos e insostenibles, considerando que ya hemos avanzado diez años en el siglo XXI y seguimos pensando como en la era del oscurantismo. El poder que han alcanzado los medios de comunicación pueden convertirlos en armas tremendamente mortíferas cuando en su afán por explotar determinada circunstancia, no se considera el efecto que puede causar en las mayorías y más bien con su ensañamiento provocan un mayor rechazo hacia las víctimas. Pero lo más lamentable es que las rectificaciones públicas no parecen ser la prioridad una vez ocasionado el daño. Es menester de nosotros, los ciudadanos, velar por que quienes creen (y con cierta razón) manejar el pensamiento de la gente a su antojo en realidad dependen de nosotros y si no fuera por sus consumidores, ellos no serían absolutamente nada. Basta ya de hacer ídolos de lo que sea, artistas, periodistas, escritores, pensadores... las obras merecen el reconocimiento que se merecen, pero a diferencia de las personas, ellas quedan y servirán de influencia a las nuevas generaciones. Las personas en cambio, podemos ser perfectibles y aún cuando desarrollemos ideas vaguardistas o revolucionaras, no dejamos de ser solo polvo en el viento.

Cambiando de tema, este blog tiene como principal propósito la difusión de la música, particularmente el rock. Trataremos siempre de no adoptar posturas ideológicas pues ese no es nuestro fin. Pero sí queremos compartir aquello que nos ha ayudado a adentrarnos en la música lo suficiente como para poder dar a conocer un poco más de las obras de grupos o músicos (no necesariamente conocidos, es la idea en primera instancia) que consiguieron de alguna manera formar lo que conocemos como cultura rock. Y es que en escencia el rock es cultura, pues a lo largo de su existencia ha reflejado el pensamiento humanista del contexto histórico, mostrándonos así en su lírica, música y hasta estilo de vida de sus exponentes las ideas, luchas, tendencias, moda de las generaciones post Segunda Guerra Mundial. Ya se han presentado algunas bandas hasta la fecha, y seguiremos en esa línea en busca del afiatamiento de una cultura musical local.

Hasta una próxima oportunidad.

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