lunes, 8 de noviembre de 2010

¡Qué vida tan tonta y qué grande es tu amor!



Un Soplo en el Corazón - Family (1993)

"Déjame hacerte una foto con las nubes detrás
quiero tener algo tuyo si un día te vas"
(La noche inventada)

"Un soplo en el corazón" es definitivamente el mejor disco en nuestro idioma que he escuchado. En él, Javier e Iñaki (aka Family) lograron plenamente su propósito: "Un disco con la mayor unidad posible, en el que el tema del amor haga de hilo conductor". Desde la carátula verdeazulada, pasando por los títulos de las canciones, hasta llegar a ellas mismas: bellas, diáfanas, dulces...

"Más de una vez te he querido abrazar
por temor a perderte después"
(Como un aviador)

Son canciones formadas por esas frases que se nos quedaron en la punta de la lengua y aquellas melodías que parecen haber sido escuchadas en algún momento feliz de la infancia. Me recuerdan mis primeras visiones, las tardes paseando por las calles alrededor de mi casa en el centro de Lima o las salidas después del colegio perdiéndome entre los parques de Salamanca... Aunque también reconozco haberlas cantado muy bajito en mis desconsolados vagabundeos solitarios por Pueblo Libre, Jesús María y San Miguel. "Un soplo en el corazón" tiene todo eso, el gris del cantar sin pasión de Javier y los colores de la belleza de las melodías. Para completar el encanto, se trata de tecno pop, aquel formato tan adecuado para transmitir emociones y sentimientos.

"Tengo algunos poemas
que escribimos entonces
y ahora te harían reír"
(El bello verano)

Casi no le encuentro defectos. Bueno, solo cositas que están ligadas a mis prejuicios, como por ejemplo, la (en realidad no tan) desafortunada alusión a Peter Pan en "La noche inventada" o la invocación que es "Al otro lado" a un "amigo" para que no salga del armario (you know what I mean). Nada que en realidad me impida disfrutar de tan buenas canciones.

"Rodea mi cabeza con tus manos
así quiero quedarme para siempre"
(Al otro lado)

Mis favoritas en el disco son "La noche inventada" (las despedidas pueden ser tristes pero no tienen por qué ser amargas), "Como un aviador" (Felizmente, ya te abracé), "Viaje a los sueños polares" (Algún día conoceré Finlandia) y especialmente "Dame estrellas o limones" esa canción que trae a la mente a aquella chiquita graciosa que a todos nos ha hecho suspirar alguna vez (mil, diez mil, un millón de veces) y que con una mirada, una sonrisa o un gesto nos ha hecho pensar en todas esas dimensiones del amor que irrumpen como un soplo en el corazón.

"Porque tú eres la estrella de mi corazón
surcando el cielo de nuestro amor.
Me gusta mirar tu cara graciosa
cuando bebes limón"
(Dame estrellas o limones)

Escúchenlo amigos y acompáñenme a volar impulsados por este soplo.

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EL POBRECITO HABLADOR








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